Caravaggio y San Mateo

Quién me iba a decir que una Semana Santa iba a incidir tanto en mí, que en cierto sentido cambiaría radicalmente mi situación. Increíble pero sí, cierto. Empecé las vacaciones como cualquier otro día de las últimas semanas: hundida en mi depresión, tratando de aparentar que todo iba bien. Por el día intentaba huir de la realidad que me está tocando vivir, pero por la noche todo volvía a salir a flote, hasta el punto de aplastarme.

En Semana Santa escuché una explicación sobre Caravaggio y su gran obra La vocación de San Mateo. Como era lógico, al ser yo una friki del arte, escuché y puse todos mis sentidos. Simplemente me fascinó. Me fascinó cómo Caravaggio llena cada pincelada de significado, y sobre todo, me sorprendió verme reflejada en el cuadro. Porque la verdad es que en todo momento he sido y soy como Mateo; en el cuadro se ve cómo él se sorprende al verse llamado por Jesús, pero al mismo tiempo todavía tiene una mano puesta en las monedas. A mí me pasa igual: me sorprendo ante la llegada de personas que me quieren, que me eligen sin importar mi pasado y mis circunstancias, pero sin embargo no me acabo de desprender de mi pasado, de mis prejuicios, de mis esquemas.

Sigo viviendo mi depresión con todo lo que ello conlleva a nivel de estudios, por no ser capaz de hacer más que dos tristes esquemas en toda una tarde (y a veces ni eso), pero a nivel anímico me encuentro mucho mejor, con ganas de estar, de disfrutar del día a día, de salir. Me he dado cuenta de que lo que necesito en la vida no son los antidepresivos, sino la mirada de alguien que me saca de mi miseria, que me permite afrontar mejor lo que me toca vivir, las cosas buenas y las malas.

Una alumna

By | 2017-11-01T20:42:50+00:00 abril 22nd, 2016|Educación en vivo|0 Comments

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