El debate como recurso y sus frutos

En clase de historia estamos trabajando la figura de Napoleón. Para entrar a fondo en el temario y para que los alumnos se impliquen más con el contenido estudiado he propuesto usar el recurso del debate. Los alumnos tenían que llegar a dar una valoración positiva o negativa sobre la figura de Napoleón en la historia, pero basándose en datos y argumentando. En esta ocasión les dividí por diferentes aspectos (cómo actúa en política interior, cómo en política exterior, cómo utiliza el arte y la propaganda, cómo es su papel en España, en Rusia, etc.), pero dos grupos tenían que trabajar el mismo tema, uno defendiendo una valoración positiva y otro negativa.

Cuando estaban exponiendo aquellos que han abordado la campaña rusa y el final de Napoleón, el grupo que defendía una valoración negativa argumentaba que fue la propia ambición de Napoleón la que acabó con él, pues la decisión de invadir Rusia en 1812 suponía no conformarse con todo lo que ya tenía, sino pretender un imposible. El grupo que debía defender la posición favorable a Napoleón, sin embargo, lanzó una cuestión muy interesante: “Normalmente se dice que la perdición de Napoleón fue su ambición pero ¿por qué la ambición es negativa? Si vivimos conformándonos con lo que tenemos y no luchando por aquello que vemos como bueno ¿cómo se habrían dado los grandes descubrimientos de la historia? ¿Cómo podríamos hablar de héroes del pasado? No podemos valorar, por tanto, negativamente a Napoleón por ser ambicioso, fue un hombre con unos ideales claros que hizo todo lo posible por cumplirlos, no se quedó sentado esperando a que llegasen solos”.

Una alumna, interpelada por la afirmación, respondió: “te voy a contestar desde mi experiencia personal. Por cómo soy y por cómo me han educado, siempre he querido hacer lo mejor, lo máximo y de la manera más perfecta posible, haciendo que no me diera cuenta de que pretendiendo ser perfecta muchas veces llegaba a hacer daño a las personas que me rodeaban, solo porque yo quería que las cosas salieran como yo las tenía planificadas. En estos últimos meses me he dado cuenta de que esta pretensión genera un daño mayor que el bien que buscaba persiguiendo mi objetivo”.

Siempre digo a mis alumnos al empezar un curso que la historia es educativa de por sí, porque ayuda a comprender mejor al hombre a lo largo del tiempo y, por tanto, a uno mismo. Uno puede afirmar esto cuando ha reconocido una unión, una conexión, entre su experiencia y la vida de aquellos que nos han precedido en el pasado. Que suceda esto en alguna clase es poder contemplar que los alumnos llegan a dar ese paso, pero lo que es realmente admirable es ver que aquello que dicen es sobre todo educativo para mí.
Daniel Benito Pascual Profesor de Historia del Colegio San Ignacio de Loyola
By | 2019-01-11T08:31:26+00:00 enero 10th, 2019|Educación en vivo|0 Comments

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