“No lo cambiamos por nada”

“Este ha sido uno de los mejores días de mi vida”. Lo dice una alumna de cuarto de la eso tras haber pasado la tarde del viernes en una residencia de ancianos. Ella y otros 20 alumnos han cambiado su plan habitual del fin de semana por una compañía muy especial: la de Carmen, Manuel, José, Trini, y la de tantos otros que esperan ansiosos la llegada de un torrente de curiosidad y alegría. Chema saca el saxo y adolescentes y ancianos comienzan a cantar y a bailar. Parece que 60 o 70 años de diferencia se borran en un instante. Los problemas y las dificultades no se disipan, pero unos y otros se aferran a la vida.

 

Algunos profesores les han propuesto este sencillo gesto una vez al mes, y ya no lo quieren cambiar por nada. “Aprendes a ponerte en su lugar”, dice otro alumno. “No he sabido qué decirles, -cuenta una chica de bachillerato-, pero he vuelto a casa más contenta”. “Volví a casa y no me reconocía a mí misma. Yo no soy así”, nos cuenta días después otra alumna.

 

Habitualmente pensamos que los problemas en la educación radican siempre en factores externos: el contexto social, las rupturas familiares, la disrupción en el aula, la falta de medios, etc., etc. Sin embargo, en la residencia de ancianos hemos visto a nuestros alumnos decir y hacer cosas extraordinarias. Y parece que todavía nos podemos llevar muchas más sorpresas.

By | 2016-04-05T11:02:04+00:00 abril 4th, 2016|Educación en vivo|0 Comments

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